El respirar es algo que realizamos de manera inconsciente, es una actividad vital para el cuerpo, ya que en este proceso  se suministra oxígeno a nuestro organismo para que pueda funcionar. No podemos dejar a un lado la alimentación ya que el mismo también es vital para el ser humano, este no suministra oxígeno, pero si otros nutrientes que ayudan al buen funcionamiento,  como el calcio, vitaminas, proteínas entre otros.  A pesar que no comparten la misma función estos no pueden actuar al mismo tiempo. ¿Por qué?

La razón en sencilla, ya que anatómicamente parte del sistema respiratorio es unido a una parte del digestivo,  El retroceso evolutivo del paladar y el ensanchamiento de la faringe ayudó al ser humano a mejorar su capacidad de emitir sonidos, pero también aumentó las posibilidades de atragantarse con líquidos y comida. La epiglotis es la estructura encargada de evitar que la comida acceda a las vías respiratorias y, por tanto, impide tragar y respirar a la vez.

Si el aire atraviesa las vías digestivas después de la epiglotis es devuelto por un eructó, pero si la comida atraviesa las vías respiratorias, si estás sano y tienes un sistema inmune fuerte, no tendrás complicaciones a partir de un incidente aislado. Sin embargo, la inhalación de los alimentos, conocido como aspiración, puede causar complicaciones graves, especialmente si tienes una condición que te hace aspirar alimentos o líquidos de manera regular.

Las compilaciones variar de la siguiente manera:   El líquido puede acumularse en los pulmones si se bloquea el paso. Si ocurre una infección, puedes desarrollar una neumonía bacteriana. Tener asma o enfisema puede aumentar el riesgo de desarrollar neumonía después de la aspiración.

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