Es común observar que se utiliza el término “ansiedad” para englobar a ambas alteraciones, pero es necesario saber que son patologías diferentes.

La angustia presenta unos efectos somáticos (el trastorno psicológico provoca síntomas físicos y dolores que no obedecen a un origen físico) mayores que la ansiedad.

La angustia produce reacciones de bloqueo, paralización e inhibición; en cambio la ansiedad provoca reacciones que implican sobresalto, deseos de huir, una implicación inevitable en los síntomas, un coctel de excitación, agitación, necesidad de correr…

En cuanto a los síntomas que diferencian a la angustia de la ansiedad, es preferible que las comparemos entre sí en sus manifestaciones más comunes.

Pero hay que entender que no siempre es fácil decidir si un paciente presenta una u otra patología, pues a menudo presenta síntomas de ambos trastornos.

Diferencias principales

Angustia:

Opresión en la zona del corazón, taquicardia, molestias gástricas de distinta intensidad o naturaleza, ardores, etc.
– La persona se encuentra inhibida; interiormente todo transcurre más lentamente, con cierta parsimonia.
– La angustia es paralizante, tiende a que el individuo no pueda actuar, sintiendo bloqueada cualquier actividad.
Su relación con la depresión es más estrecha que en la ansiedad.
– El tiempo parece transcurrir más lentamente de lo habitual.
– Se vive temiendo al futuro, y los recuerdos del pasado están muy presentes.
Se manifiesta más en personas sencillas, elementales, incluso un tanto superficiales.
– El tratamiento suele consistir en ansiolíticos, técnicas de relajación, y apoyo terapéutico.

Ansiedad

– Dificultades para respirar y falta de aire, principalmente.
La experiencia es principalmente psicológica, a diferencia de la angustia, que es más física o somática.
– Miedos difusos, preocupación; impulso a la acción, a ponerse en marcha, a correr y huir… imposibilidad de permanecer quieto.
El tiempo parece transcurrir más deprisa, se sufre agobio por la impresión de la aglomeración de acontecimientos y sucesos. Todo parece suceder más rápido y alocadamente.
Pensamientos negativos acerca del futuro, de catástrofe inmediata, aunque imposible de argumentar el origen de esos miedos. Se tienen malos presagios, sospechas y vaticinios oscuros.
– Se vive en un estado psicológico de confusión, de realidad abstracta e indefinible, de extrañeza…
La ansiedad tiene algo de creativa (si no es extrema). En la angustia eso no ocurre en ningún caso.
– Aunque cueste creerlo, está mucho más lejos de la depresión que la angustia. La ansiedad se orienta más hacia las obsesiones y las fobias.
Se presenta más en individuos más profundos, que piensas y analizan mucho sus sentimientos y emociones, y su posible origen.
– Se manifiesta con frecuencia en ataques o crisis.
Su tratamiento suele ser a base de ansiolíticos. La terapia psicológica tiene que ser más profunda que en los casos de angustia.

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