Este producto químico es muy conocidos por sus efectos casi inmediatos, a través de Internet las personas logran adquirirlo sin saber las consecuencias que estos ocasionan en el organismo. Las personas que sufren trastornos son quienes más buscan este polvo industrial para lograr adelgazar rápidamente sin ninguna vigilancia médica adecuada ya que es ilegal su venta.

En el mercado se consigue este polvo en varias presentaciones como en capsulas, polvo a granel y hasta en cremas, también es conocido con el nombre DNP. Como es un producto industrial es utilizado para la fabricación de explosivos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “ha causado enfermedades severas y muertes en varios países en los últimos tres años”.
Los síntomas de intoxicación por este “quemagrasas” son:
  • Sudoración en exceso.
  • Altas temperaturas corporales.
  • Mucha sed
  • Ritmo cardíaco bastante acelerado.
  • Respiración agitada.

 No existe ningún antídoto para la intoxicación por DNP.

Un caso bastante ejemplar es el de Eloise Aimee Parry una joven británica que murió a los 21 años de edad en el mes de abril del año 2015, al consumir este producto padeciendo de Bulimia.

“Esta droga, en mi opinión, debería ser clasificada como veneno. No hay ningún beneficio por tomarla, sólo grandes daños”, contó el doctor Ryck Albertyn, anestesista y consultor del Worthin Hospital.

“Algunas páginas web que venden estos productos se hacen pasar por empresas farmacéuticas”, advierte también la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

La Interpol declara: “Es ilícita y potencialmente mortal”, en una Alerta Naranja mundial emitida en mayo de 2015, que distribuyó a sus 190 países miembros.

“Además de los peligros intrínsecos que conlleva, los riesgos vinculados a su consumo se ven agravados por las condiciones ilícitas de su fabricación”, expresó el organismo.

“El efecto adverso más común asociado al uso de DNP es la erupción cutánea”, aseguraron fuentes de AECOSAN.

“El público debería estar consciente y vigilante, especialmente respecto a la vulnerabilidad del uso de estas sustancias entre las personas con desórdenes alimenticios”, advierte el Dr. Albertyn.

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