(Caracas, 01 de febrero.) – El Dr. Humberto Acosta, uno de los líderes nacionales del VPH en Venezuela, dio a conocer que en nuestro estamos en una prevalencia cercana al 75% del VPH, sin embargo no todo VPH determina cáncer de cuello uterino. A través de esta entrega despejamos ciertas interrogantes, incluso para hombres con VPH.

Para contextualizar este aporte, entrevisté a la Dra. Tina Correnti, Investigadora, Bióloga e Infectólogo de la Universidad Central de Venezuela, quien realizó un extenso estudio por más de 7 años. Si observamos las cifras publicadas en el 2008, en el Ministerio de Sanidad hoy Ministerio del Poder Popular para la Salud, murieron 1.642 madres de familia, dejando cada una un promedio de 5 huérfanos por año.

La historia del VPH en Venezuela y su asociación con el cáncer de cuello uterino comenzó en 1.842. En Florencia Italia, un investigador llamado Rigoni Stern publicó un estudio basado en los diferentes conventos de las afueras de Florencia, encontrando que en los registros tan detallados de los mismos, era sumamente extraño que existiese alguna monja con cáncer de cuello uterino.

Cien años después un autor, Rogel de Dinamarca, descubrió que el cáncer de cuello uterino era más común en las prostitutas, luego en la década del 70 otro autor llamado Maisels, partió de la sugerencia que éste tipo de cáncer tuviese algo que ver con una acción de transmisión sexual.

En Venezuela, un grupo importante en 1.973, conformado por el Dr. Jorge Nager, presentó ante la Sociedad Latinoamericana de Medicina, la posible asociación entre el cáncer de cuello uterino y el VPH. Se continúan las investigaciones y hoy en día existe la absoluta convicción, que es necesaria la presencia de VPH de alto riesgo en cuello uterino.

Sobre todo su persistencia en el cuello, para degenerar en cáncer. Existen más de 100 tipos de VPH conocidos de los cuáles 85 de ellos se les denomina de bajo riesgo, ¿Qué significa esto?, que tener VPH de alguno de éstos 85 no existe riesgo de cáncer, sólo produciría lesiones llamadas verrugas, cadillos o condilomas.

Siendo excrecencias de la piel humana o del área genital. Esto es una afección por VPH sólo en piel y mucosa, nunca pasa a la sangre, por lo tanto no existe ningún examen en la sangre para observar quien tiene VPH o no.

De las 100 cepas de VPH existen 15 de ellas que su presencia por lo general no da ninguna manifestación notoria, ninguna excrecencia, ninguna verruga, que son llamadas de alto riesgo.

El VPH se contamina habitualmente por actividad sexual, es muy común en la gente joven, las cifras varían de un país a otro, de un estado a otro, depende de la promiscuidad sexual, de la conducta o a veces incluso de la creencia religiosa. Se ha demostrado que la presencia de virus de alto riesgo en cuello uterino y sobre todo su persistencia por más de dos años, es la que va a causar lesiones inter-epiteliales.

La mayoría, cifras realmente asombrosas 90%-95% de las personas infectadas, con VPH de alto riesgo lo eliminan con su respuesta inmunológica, es muy importante señalarle a toda la comunidad que no toda mujer contaminada por VPH de alto riesgo va a hacer cáncer, esto no es verdad.

Es la menor cantidad de mujeres contaminadas con VPH de alto riesgo, apenas un 2.5%las que ayudadas por otros factores o co-factores como el cigarrillo que suprime las defensas del cuello uterino, hambre o mal nutrición, el uso de anticonceptivos orales por más de cinco años, embarazos múltiples o algunas otras fallas genéticas, va a determinar que esa persistencia de virus en cuello uterino, en vagina, el vulva, ano y en boca, dependiendo de la vía que use para el sexo, desencadena lesiones intra-epiteliales.

Estas al no dar ningún síntoma, no pican, no arden, ni sangran porque no tienen bazos, el médico tiene que explorar a su paciente. El primer paso en éste sentido es la citología que aunque tiene un porcentaje de error, ha cubierto al 80% en edad de riesgo de las mujeres que están entre 25 y 60 años de edad, en ellas prácticamente hemos disminuido el cáncer de cuello uterino.

Con la Citología, la Columbia Británica eliminó prácticamente el cáncer invasor, el VPH de alto riesgo a los 10, 15 o 20 años es que suele determinar cáncer invasor. Para confirmarlo luego de la Citología se ha de proceder a una biopsia de cuello uterino, a través de la Citología se hace un raspado de la superficie del cuello y por medio de de la biopsia se obtiene una muestra de la estructura del epitelio, del informe de la biopsia, es la conducta que va a tomar a posterior el médico.

Ahora bien, como sin virus no hay cáncer, existen países que no hacen citología, sino una determinación de la presencia o no del área genital, le envían a la mujer que está bien identificada y registrada en su municipio, un sobre con un cepillito estéril y un tubito con un líquido para conservar, se fricciona la vagina, y el cepillito junto a ese tubito y lo envían a su centro de atención u hospital.

Y solamente las que tienen VPH de alto riesgo, se les cita a la consulta; una mujer al no tener VPH de alto riesgo, la citan cada cinco años.

El hombre debe ir a un dermatólogo, porque en éste es una enfermedad de la piel, se procede a un simple examen en el que se moja una gaza en vinagre, envuelve el pene y espera cinco minutos, por ser la piel del hombre más queratinisada, se le quita la gaza y se le ve con una lupa, y si se le notan zonas que se le ha puesto blancas, de allí se toma una biopsia dermatológica y si la biopsia revela que estos cambios de color blanquecino de la piel del pene, es por VPH, se trata esa lesión.

En Venezuela no existe una investigación suficientemente amplia, precisa para proyectar el porcentaje de personas con VPH. Existen estudios muy pequeños, uno en Cumaná, el estudio de la Universidad Central de Venezuela, la ULA, pero estos no reflejan el total del país.

Ahora sí es cierto que en los registros mundiales cada dos minutos muere una mujer de cáncer de cuello uterino en el mundo. Y en Venezuela, si se ven las cifras publicadas en el 2008, en el Ministerio de Sanidad, murieron 1.642 madres de familia de cáncer invasor, dejando cada una un promedio de 5 huérfanos por año y esto es en extremo injusto. Porque si a esas señoras, desde hace años atrás le hubiesen encontrado las lesiones epiteliales, que inevitablemente tienden a aparecer antes del cáncer de cuello uterino, no hubiesen muerto.

En la revista Medical of Clinical Pathology de Estados Unidos, analizaron casos entre 1986 y 2008, logrando determinar que el 46% de los pacientes con éste tipo de cáncer, era causado por el virus 16 y 18 del VPH.

En cuello uterino los tejidos ya cancerosos se investigó presencia de VPH de alto riesgo en el 99.7%, encontrándose que en el 70% de los casos los virus de las cepas 16 y 18, están presentes en cuello uterino, 60% en vagina, 40% en vulva, 50% en pene, oro faríngea el 40%, pero si es la amígdala el 95% asociado a VPH de alto riesgo, más cigarrillo.

Efectivamente, un estudio llamado “Patricia” basado en el árbol genealógico del vph, determinó que el virus 16 tiene cierto parentesco en su estructura con el 41, el 18 con el 35, por ello es que dicen que la vacunación, así como protegen directamente contra las cepas que tiene la vacuna, pueden producir cierta información cruzada del parentesco de su estructura que tienen otros vph.

Las vacunas son un invento espectacular, el vph no se ha podido cultivar, los investigadores al no poderlo cultivar, desarmaron el virus, lo disecaron hallando una envoltura llamada cápside, formada por una proteína llamada L1, que es la que induce mayor respuesta inmunológica al organismo.

Se comenzó a producir por medicina molecular pura proteína L1, ésta colocada en ciertas condiciones es exactamente igual al virus vivo, pero no tiene ADN del vph vivo. A estas PPV (partículas parecidas al virus), se le agrega además un producto para aumentar su respuesta inmunológica, que se llama adyuvante, logrando proteger hasta un 80% sobre las cepas 16 y 18, al existir cierto parentesco filogenético entre el 31, 35, 45, 16 y 18″.

La vacuna es exclusivamente preventiva, no es para tratar a quien ya lo tiene, como cualquier vacuna a las personas le inoculan o inyectan, las proteínas, fragmentos y bacterias, pero atenuadas, es decir no están destinadas a enfermar, induciendo en el organismo una respuesta a través de los anticuerpos. En principio deberían vacunarse uno u otro sexo, pero como quien sufre la consecuencia más grave es el sexo femenino, por razones económicas se vacuna a la mujer, desde los 12 a los 16 años”.

Existe en la comunidad grandes dudas entre el virus del vph y el herpes genital, sin embargo son dos virus diferentes. El herpes nada tiene que ver con VPH, el herpes es un virus que se puede transmitir por sexo o no.

En Venezuela se ha demostrado que de cien personas, 80 ya tenemos anticuerpos para herpes circulante. Esto significa que nos contaminamos y nunca padecimos de la enfermedad, un grupo si la puede hacer. Existe herpes en el labio, ocular, en la piel, genital.

Se expresa a través en los primeros estadíos, por el picor, enrojecimiento de la zona contaminada, aparecen unas burbujitas las cuáles se explotan, existe un ardor y luego se seca, no dejando lesiones en la piel, pero el virus se esconde en los nervios vecinos y vuelve a aparecer.

Por ejemplo es común ver, que el herpes en la cara, reaparece cuando se toma sol, esto no tiene nada que ver con cáncer. En la década del 70, un autor llamado Namias, que era un gran virólogo, pensó que el herpes tenía que ver con el cáncer, luego se demostró que no. Ahora, un paciente que tiene VIH positivo, está inmunosuprimido, tiene las defensas bajas, por supuesto si tiene VPH se dispara, si tiene herpes se dispara, por su inmunosupresión.

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