Un nuevo estudio de la Universidad de Illinois (Chicago) acaba de demostrar que las personas que comen fuera de casa consumen 200 calorías más por día que aquellas que cocinan en casa. Además, consumen más azúcar, sal y grasas saturadas. En conclusión, los autores dicen que comer en un restaurante o pedir comida para llevar debe ser la excepción y no la norma para una buena alimentación. El estudio entrevistó a 12.000 personas con edades comprendidas entre 20 y 64 años, y encontraron que aquellos que comían con mucha frecuencia fuera de casa consumían entre 194 y 205 calorías de más cada día. Estas calorías provienen de las raciones muy grandes, de alimentos más densos y de caloría vacías como las que se encuentran en los refrescos azucarados. Con estas cifras en mente, los investigadores calcularon que una persona que consuma 24.000 calorías extras al año podría aumentar entre tres y cuatro kilos anualmente. En una década serían 40 kilogramos de sobrepeso. Los autores consideran que comer fuera de casa impide que tengamos una conciencia exacta de cuánto comemos porque es difícil controlar el tamaño de las raciones. “Siempre tendemos a infravalorar la cantidad que comemos, y las personas no se dan cuenta de que muchas raciones en los restaurantes son mucho más grandes que las cantidades que se suelen comer en casa”, explicó en una nota de prensa Susan Roberts, directora del Laboratorio de Nutrición Humana y Envejecimiento de la Universidad de Tufts, un centro abanderado en la batalla con el Gobierno para etiquetar las calorías de todos los platos en los restaurantes y sitios que venden comida para llevar de Estados Unidos.

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