La expectativa se basa en diversos fundamentos: por un lado, las extrañas señales que fueron detectadas en el espacio profundo durante 2016 y, por otra parte, el trabajo que se encuentran realizando varias sondas que orbitan alrededor de Júpiter y Saturno.

egún el físico del Imperial College de Londres, Simon Foster, la sonda Cassini que actualmente estudia a Saturno y sus lunas, es la que mayores probabilidades tiene de obtener resultados positivos, antes de concluir su misión en septiembre de este año.

El experto asegura que las expectativas están puestas sobre Enceladus, la luna helada de Saturno, y Europa, la luna de Júpiter, que representan excelentes posibilidades de hallar vida, aunque sólo se trate de organismos microbianos.

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