La protagonista de esta historia tiene 35 años y vive en Inglaterra. A simple vista cualquiera, incluso ella, podría pensar que su panza es la prueba de un embarazo, pero la realidad es que no tenía nada que ver el tamaño de su panza con la posibilidad de ser madre.

Creyó que estaba embarazada pero todo era culpa del alcohol - Imagen 1
Creyó que estaba embarazada pero todo era culpa del alcohol - Imagen 2

El tamaño de su barriga se debe a una manifestación física de su adicción al alcohol, y lo que realmente sucedía era que su cuerpo le estaba cobrando todos los años de excesos y falta de cuidados, la mujer podía beber tres botellas de vino por día.

El tamaño de su panza era tan grande que con frecuencia en la calle le preguntaban cuánto le faltaba para dar a luz.

El exceso de alcohol le produjo una cirrosis, que tiene como uno de sus síntomas la acumulación de líquidos que el hígado no puede procesar y esto explicaba su gigante panza.

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